27 de julio, 2022

Respondiendo al llamado: un día en la vida de la primera respondiente

Responding to the Call: A day in the life of the archetypal first responder

He escuchado decir que aquello en lo que somos buenas no es una fortaleza si hacerlo no nos fortalece, si nos agota o nos repele. Al mismo tiempo, lo que nos da fuerza puede llegarnos de forma natural (o más bien, impulsiva), y sin embargo no es necesariamente lo más fácil para nosotras. Es sencillo, porque no hay duda al respecto, pero no es necesariamente fácil. Implícito en la manera en que nos llega está su innegable necesidad (o más bien, urgencia), y en ello está implícito lo que nos reta a evolucionar junto con ello, mientras evoluciona a través de nosotras.

En junio de este año tuve la oportunidad de visitar y traducir para varias comadronas guatemaltecas, como parte del viaje de Estudio Internacional en colaboración con el Institute for the Study of Birth, Breath, and Death, la Fundación Elisabeth Kübler-Ross México Centro, y Be Humanitarian. Eran parteras a quienes nadie les enseñó, que fueron llamadas al trabajo, que sabían de manera intuitiva, desde los cinco o siete años, lo que estaba pasando en las mujeres antes de que ellas mismas lo supieran, que sabían exactamente cómo atenderlas, y que recibieron bebés durante 60 o 70 años de su vida. También tuve el honor de traducir para un Ajq'ij, guía espiritual maya y consejero comunitario, quien fue identificado desde su nacimiento, y confirmado a los cuatro años como tal: que había nacido con el don, guiado por los Abuelos, los ancestros, para apoyar a los miembros de su comunidad, ayudar a quienes están muriendo, comunicarse con los muertos, y sanar a otros.

Lo que más me impactó al estar con seres tan admirables fue su inquebrantable naturalidad, su certeza y su confianza en lo que sabían que era verdad, algo que todas las personas en su comunidad confiaron y apoyaron desde el primer momento en que se hizo evidente. Desde la infancia su llamado fue reconocido y respetado, y se les animó a desarrollar sus dones sin intervención.

Cuando las y los estudiantes del viaje de estudio internacional les preguntaron si estaban enseñando a otros, o si tenían aprendices, su respuesta unánime fue un sorprendido “¿No, para qué?”, “a nadie le interesa”, y “no me corresponde a mí intervenir”. Ante sus respuestas siguieron más preguntas (“¿no le preocupa que la tradición muera con usted?”), a lo que respondieron sin titubear:

*“otros nacerán con el don”.*

Responder al llamado es una expresión que no sé bien dónde o cuándo aprendí, pero para mí habla de sentirme impulsada, con todo mi ser, hacia un camino de vida particular que no es el camino que se me condicionó a esperar tomar, sino el que sin duda nací para tomar. Y cada paso ha requerido la muerte de quien fui y la muerte de quien pensé, o me dijeron, que podría llegar a ser, para poder entrar en el don no identificado ni confirmado con el que nací. Resulta que, según el calendario maya, nací Ajq'ij, y dentro de ese contexto ahora comprendo las señales: como la muerte de mi gemelo en el vientre, mi clara comunicación con mis bisabuelos muertos desde que pude hablar, y mi experiencia cercana a la muerte a los cuatro años, por nombrar solo algunas.

Mientras he respondido a este llamado, a esta guía intuitiva, a este impulso divino, a este instinto indomable, mi vida se ha transformado: de niña creativa a hija, de niña abusada sexualmente a soñadora, de estudiante a música, de dependienta de librería acosada a esposa maltratada a divorciada, de nadadora a corredora, de cajera a cocinera a panadera a gerente de restaurante, de asistente de fotografía a escritora a fotógrafa de arte a practicante de tai chi a profesora de arte a instructora de tai chi a asesora de arte, a joyera, de rehén a novia maltratada a psicóloga a especialista en trauma, de trabajadora de sueños a profesora de psicología a académica, de médium psíquica a doula de muerte a felizmente en pareja a consultora de muerte, conferencista, educadora, a presidenta de la Fundación Elisabeth Kübler-Ross México Centro.

Soy todas ellas y ninguna de ellas. Y de alguna manera, cada etapa, cada paso (cada muerte y cada renacimiento) me ha preparado y me ha construido para la siguiente, mucho más, y a pesar de, cualquier libro que haya leído o materia que haya aprendido. Y aquí, en este momento presente, todas nos reunimos, nos reencontramos, nos volvemos relevantes de nuevas maneras, apoyando algo más grande que todavía está en proceso de formarse. Y aquí nos encontramos, y encontramos a otras personas cuyos caminos las han traído justo a este punto en el tiempo y el espacio, a este lugar y esta condición, a esta manera particular de vivir, hacer duelo, morir y regenerarse.

Y descubro que de pronto me encuentro rodeada de personas a quienes algo también las está llamando, y que están respondiendo a este llamado que nos ayuda a reconocernos unas a otras y nos une. Al identificar y confirmar nuestros dones y las maneras únicas en que se manifiestan a través de nosotras, exploramos el hecho de que responder al llamado no tiene que ver con lo que queremos, sino con lo único que podemos hacer (algo que ni siquiera sabíamos que podíamos hacer), que es evidentemente la razón por la que se nos llama a hacerlo, y, en el proceso, descubrimos exactamente de qué somos capaces.

Nuestra verdad no está en lo que “queremos”, sino en donde lo que creíamos imposible es absolutamente posible, donde está la magia para nosotras. Dejamos de creerlo todo y, solo entonces, todo se vuelve posible, en nuestros propios términos.

Cuando decimos sí al llamado y nos disponemos a hacer lo que se nos pide, ya no hay manera de detenerlo: es, por así decirlo, tomar la píldora roja. Aun cuando no podemos saber a dónde nos está llevando, ni si hay un suelo firme abajo que nos sostenga, no podemos evitarlo; lo tomamos paso a paso, y cada paso revela el siguiente. Pensamos que vamos por este camino solo para descubrir que este camino está ahí para mostrarnos que en realidad es aquel otro camino. Pensamos que caminamos con alguien solo para descubrir que esa persona está ahí únicamente para mostrarnos algo sobre el siguiente paso, para ayudarnos a desarrollar las cualidades que necesitaremos para continuar nuestro camino, sin ella. Una vez que nos acostumbramos a esto, somos capaces de confiar más, entregarnos más profundamente, y fluir con lo que está guiando el camino. Se vuelve evidentemente sencillo, aunque no siempre fácil, sin esfuerzo porque no necesitamos perder tiempo cuestionándolo, y entonces, sucede la magia.

Es lo que he llegado a llamar el modo metralleta, como si estuviéramos en modo de fuego automático. Y nos convertimos en alguien que no sabíamos que estaba ahí, lo que he llegado a llamar la mujer volcán, porque todo lo que podemos hacer es sacar, entregar, estallar, brotar de la inspiración hacia la manifestación creativa y la acción decidida. Es emocionante, revitalizante, estimulante, inspirador, revelador, iluminador; y para la pequeña persona humana, con sus encantadoras limitaciones, puede ser retador, desafiante, y a veces exasperante y agotador. Porque nadie nos dijo que la vida podía ser así, y no encaja en ninguna de las opciones prediseñadas entre las que se suponía debíamos elegir cuando se nos presentó esa pregunta tan molestamente definitoria y comprometedora: “¿y qué quieres ser de grande?”

Responder al llamado puede confundirse con “exactamente lo opuesto de lo que quiero”, “fuera de curso”, “insatisfactorio”, “confuso”, “sin enfoque”, o “improductivo”, “estancado” o “sin avance”; irresponsable e imprudente, o de plano marginal y de oveja negra, si lo medimos con esos parámetros preacondicionados y roles preestablecidos. Responder al llamado no tiene espacio para los estereotipos de la amistad, el romance, el matrimonio, la familia, la vida social, las vacaciones, el tiempo libre, el ocio, el fin de semana, el día laboral, el día de trabajo, la educación, el aprendizaje, la ganancia, el producto, el resultado, y demás.

En cambio, responder al llamado revela una plenitud y satisfacción antes desconocidas, indefinidas e inesperadas, que si no cambiamos de parámetros, se descartarán o se perderán por completo.

Cuando la pequeña persona humana, con su necesaria pequeña estructura de ego, con sus encantadoras (y a menudo neuróticas y del todo insoportables) limitaciones, está al límite de su paciencia, puedo inventar pequeñas maneras obsesivas de mantenerme en curso, de reconfortar a la dulce e inocente pequeña yo que necesita que la tranquilicen.

Necesitamos atender a nuestra pequeña personalidad del ego para mantenerla alineada con el panorama más amplio y el Yo más grande que responde al llamado.

Entonces, esta última semana, después de sentirme completamente desbordada por una mujer volcán en modo metralleta sin descanso, pero con una pequeña personalidad de ego que se sentía absolutamente fracasada como ser humano, repitiendo las cintas de “soy la única dispuesta a darlo todo por esto”, “no tengo vida”, “¿para qué estoy haciendo todo esto, después de todo?”, “paso todo el día y toda la noche trabajando y no tengo nada que mostrar”, y “a nadie le importa ni entiende la causa ni la dedicación que requiere”, decidí seguirme a mí misma durante un día y notar realmente qué estoy haciendo, para llegar a un “para qué” de agradecimiento.

Aquí está la lista de tareas y roles de un día promedio (día laboral o fin de semana, todo se vuelve borroso) en la vida de alguien que le ha dicho sí a un llamado de vida. Ofrezco esto para ti y para mí y para todas las que practicamos el acto sagrado de entregarnos a una misión más allá de nuestro pequeño yo, porque todo lo que hacemos es una contribución invaluable a nuestra evolución individual y colectiva, para el bienestar de todas y para el bien mayor.

Que identifiques y confirmes el don con el que naciste, que tengas el apoyo que necesitas para cumplir tu misión de vida, y que conozcas el valor de cada minuto de tu día, y la vida que nace con cada respiración que tomas. Gracias por estar aquí.

Esto es en honor a ti, a mí, a todas nosotras:

6:30 a.m. – Soy Supervisora: despierto pensando en el equipo voluntario de doulas de muerte y en las necesidades actuales de un caso de acompañamiento. Soy Cuerpo: extraño acurrucarme con mi pareja porque está fuera de la ciudad, me enfoco en la respiración e intento dormir una hora más.

7:00 a.m. – Soy Trabajadora de Sueños: dejo de intentar dormir, cambio de posición en la cama, me pregunto “¿qué estaba soñando?” y reviso los sueños conforme regresan a mi consciencia.

7:30 a.m. – Soy Naturaleza: extraño a mi pareja, me levanto, abrazo a Bolena, la perra de la familia, y hago el ritual matutino de estiramiento con la perra, riego las plantas.

8:00 a.m. – Soy Cuerpo: me baño, me visto, bajo las escaleras. Soy Ama de Casa: guardo los trastes y coloco velas frescas en los altares. Soy Supervisora: envío un audio al equipo de doulas sobre el caso en proceso.

8:30 a.m. – Soy Espíritu: realizo un ritual y oraciones a los muertos.

9:00 a.m. – Soy Cuerpo: me estiro y preparo café, le escribo a mi terapeuta somática porque me duele la espalda. Soy Mujer: le escribo a mi pareja. Soy Hija: le mando a mi mamá su mensaje matutino diario.

9:30 a.m. – Comienza oficialmente la jornada laboral:

• Soy Supervisora, Psicóloga, Directora Espiritual, Doula: leo, escucho y respondo mensajes urgentes de WhatsApp.

• Soy Psicóloga, Maestra: leo y respondo correos urgentes.

• Soy Desarrolladora de Currículo: contemplo y articulo los siguientes pasos en el desarrollo de habilidades de escucha del lenguaje simbólico para el equipo de doulas.

• Soy Facilitadora de Taller, Coordinadora Internacional: coordino los planes del taller de Pérdida Perinatal en octubre, en colaboración con una doula en Costa Rica.

• Soy Coordinadora Internacional: reviso las notas de la reunión del Movimiento de Doulas de Muerte en Latinoamérica (Ecuador, Colombia, Chile y México).

• Soy Corazón: envío algunos mensajes personales.

• Soy Supervisora, Administradora, Redactora: busco y reenvío correos con la información de la serie en línea Thoughtful Death y las biografías de los últimos tres meses.

• Soy Supervisora, Administradora, Editora de Video: ayudo a una voluntaria con la edición de video de las grabaciones de Thoughtful Death, la subida a YouTube, los textos.

• Soy Administradora, Directora de Educación: reviso todas las cuentas de correo de EKR (once en total); respondo correos y canalizo solicitudes.

• Soy Supervisora, Administradora: delego varias tareas al equipo administrativo de EKR.

• Soy Encargada de Registro: registro todas las nuevas solicitudes de información sobre cursos (ocho en total) en la hoja de cálculo y las agrego a la lista de contactos de Mailchimp.

• Soy Directora de Educación: atiendo problemas con la grabación del coloquio de EKR Global, envío instrucciones y solicito el material para resolverlo.

• Soy Editora de Video: descargo los archivos de video de EKR Global Education para producción.

• Soy Directora de Educación Multilingüe: leo y respondo, en portugués, a varias estudiantes brasileñas de EKR.

12:00 p.m. – Soy Asistente de Oficina: preparo más café.

• Soy Redactora, Profesional de Relaciones Públicas: escribo el comunicado de prensa en inglés para los eventos del tercer aniversario.

• Soy Diseñadora Gráfica: hago tres nuevos diseños para redes sociales, en español y en inglés, para el kit de prensa.

• Soy Supervisora: doy instrucciones para futuros diseños al equipo de Mercadotecnia.

1:00 p.m. – Soy Personal de Cocina: preparo un licuado de mango, fresa, plátano, chía, leche de coco con nibs de cacao.

• Soy Profesional de Relaciones Públicas: envío el kit de prensa en inglés a siete contactos individuales.

• Soy Coordinadora de Relaciones Públicas: envío el kit de prensa y la plantilla al equipo de EKR para su difusión.

• Soy Diseñadora Gráfica: hago tres diseños adicionales para los eventos individuales, para el kit de prensa administrativo en inglés.

2:00 p.m. – Soy Naturaleza: camino con Bolena, la perra de la familia, antes de que empiece a llover.

3:00 p.m. – Soy Destino: truenos, relámpagos, lluvia, y una gran explosión afuera hace estallar la subestación eléctrica del vecindario. Soy Sobreviviente puertorriqueña de huracanes: busco un adaptador y conecto el banco de baterías para la computadora y la pantalla, para seguir trabajando.

3:15 p.m. – Soy Doula Principal: apoyo a distancia a una doula en vigilia y consulto con un médico.

3:30 p.m. – Soy Sobreviviente puertorriqueña de huracanes: instalo una oficina a la luz de las velas y me pongo en contacto con el equipo administrativo para planes alternativos de dónde ir a conectarnos a internet y seguir trabajando.

• Soy Asistente de Oficina: organizo el escritorio de la computadora mientras se toma una decisión.

• Soy Profesional de Relaciones Públicas, Traductora: trabajo sin conexión en la versión en español del comunicado de prensa.

4:30 p.m. – Soy Asistente de Oficina: traslado la oficina al restaurante La Frontera (oficina remota, aliado y patrocinador), para que la comida también quede resuelta. Soy Sobreviviente puertorriqueña de huracanes: no quiero abrir el refrigerador y perder la refrigeración de su contenido; quién sabe cuánto tardará en volver la luz, fácilmente podrían ser 24 horas.

• Soy Presidenta de la Organización Sin Fines de Lucro: dirijo la reunión administrativa para avanzar en la planeación del evento y el plan de promoción, desarrollo los planes curriculares de otoño, discuto los detalles de los próximos talleres, finalizo el Reimagining Death Lab para la CareDoula School de Deanna Cochran, y tomo notas para los programas de educación continua de nuestro equipo voluntario de doulas.

6:30 p.m. – Soy Multitareas: como y atiendo tareas de trabajo individuales.

• Soy Profesional de Relaciones Públicas, Traductora: finalizo el kit de prensa en español.

• Soy Consciencia: tengo una revelación repentina sobre el asunto de fondo de la incomodidad como respuesta de control, y la alternativa; la comparto con una colega en una conversación muy enriquecedora.

• Soy Activista del Cuidado ante la Muerte: explico el entierro verde para la conservación, y comparto los detalles del proyecto en San Miguel de Allende con el dueño del restaurante (y con quien más esté escuchando).

• Soy Colega: acepto hacer la revisión por pares del libro sobre duelo de mi colega Cole Imperi, que está por publicarse.

• Soy Coordinadora del Movimiento Internacional: delineo los requisitos de video para la promoción, junto con las líderes del movimiento de Doulas de Muerte en Latinoamérica.

• Soy Gerente de Redes Sociales: modifico las publicaciones de difusión en redes sociales del equipo de Mercadotecnia.

• Soy Amante de la Buena Comida: negocio quedarme en el restaurante todo el tiempo posible, feliz de dejar una buena propina; el restaurante cierra a las 8:00 p.m.

8:40 p.m. – Soy Persona Satisfecha: cerramos la sesión de trabajo, empaco la oficina y pago la cuenta en el restaurante.

9:00 p.m. – Soy La que cierra el kiosco: enciendo velas por toda la casa, que sigue sin luz, y anoto los pendientes de trabajo para mañana.

9:30 p.m. – Soy Dueña de Perra, Hija: saco a caminar a Bolena, la perra de la familia, antes de cerrar por hoy en casa, mensaje nocturno a mi mamá.

10:00 p.m. – Soy Mujer: hablo con mi pareja, comparto las reflexiones del día.

10:30 p.m. – Soy Persona Cansada: han sido 16 horas seguidas de vida; es hora del ritual nocturno y de irme a dormir, mañana es otro día.

Y todo eso, ¿para qué? Alguien me dijo ayer: “tienes que saber cuál es el beneficio para todas las personas que trabajan contigo por esta causa”.

Cuál es el beneficio de hacer este trabajo es la pregunta, porque todas lo hacemos gratis. Y, bueno, de verdad estoy trabajando arduamente para encontrar maneras de compensar al equipo, porque todas trabajan muchísimo.

No es que no sepa cuál es el beneficio; es solo que no sé cómo le llega a cada persona. Porque este trabajo es tan rico y tan profundo, que hay beneficios innumerables e invaluables; eso lo sé con certeza. Pero cómo le llega y cómo germina en cada persona, eso no lo sé.

Si pudiera decir que hay un beneficio, es que estamos trabajando arduamente hacia algo enorme. Estamos trabajando para transformar la cultura, para generar una nueva humanidad, un regreso a la comunidad desde un corazón compasivo. Y mientras más trabajemos juntas en esto, más podremos asegurar que estamos dejando un legado significativo, valioso y amoroso para las generaciones futuras, para que realmente podamos salir del sufrimiento que hemos generado al creer que estamos aisladas y separadas, que perdemos y hacemos duelo y morimos en el vacío, y de todas las innumerables maneras en que hemos dejado de ser una sola cosa, de estar en comunión. Mientras más trabajemos juntas en esto, más podremos reconocernos y validarnos mutuamente por la parte que solo nosotras nacimos para desempeñar, identificando y confirmando el don con el que nacimos para servir.

Que así sea para ti, para mí, para todas nosotras.

← Todos los artículosEscribirme →

Otros artículos

Sigue recorriendo